Enclavado en el sureste mexicano, Tabasco es más agua que tierra. Por ello, la cultura de los tabasqueños ha dependido de sus ríos y del Golfo de México. El agua es el principal paisaje, con las viviendas de seto y guano. Las estaciones se diferencian por las lluvias, por las cosechas y por el calor de la canícula. Lo que en otros lugares es nieve, vientos helados, bruma y hojas secas, en Tabasco es agua en abundancia, a veces excesiva, pasto verde todo el año, tulipanes, bugambilias y flamboyanes siempre en flor.
En lugar de las nevadas o sequías, aquí prevalecen los "nortes", esas tormentas tropicales comunes en las costas de Tabasco que traen lluvias torrenciales seis meses al año.
Es su estado más habitual, casi la mitad del territorio es agua, elemento que llega a cubrir casi tres cuartas partes de un suelo anegadizo que se convierte en un conjunto de islas, o mejor aún, en un archipiélago enclavado en el Golfo de México.
Esta edición aspira a mostrar ante propios y extraños la originalidad cultural de los tabasqueños, inmersa en los ríos, lagunas y costas; en sus riberas, en sus llanuras, en los embarcaderos, en el ir y venir de sus cayucos, donde antes viajaban los hombres, sus ideas y sus mercancías. Más que un recorrido, estas páginas son en sí mismas una invitación para conocer otra cara de la multifacética esencia mexicana.