La tierra de la gente buena, agua clara y cielo claro nos ofrece en estas páginas un paseo por su historia que nos permite conocer a las mujeres y hombres que moldearon con sus manos la arcilla que proveyó al Aguascalientes de hoy.
El lector encontrará imágenes de los lugares representativos de nuestro estado y sus alrededores. Son un ramo de flores de gran colorido y belleza que ofrecemos para el disfrute de nuestros visitantes.
Los primeros pobladores de nuestro estado fueron los aguerridos indios chichimecas, que con su fuste racial dieron pie a nuestro temperamento. Durante la época colonial, corrió por nuestra tierra el camino real de la plata por el cual transitaban las carretas que iban de las minas de Zacatecas, Tepezalá y Asientos hacia la capital de la Nueva España.
La grandeza de Aguascalientes reside en el coraje de su gente trabajadora y en el tesoro histórico y cultural que ha acumulado a lo largo de sus alrededor de 430 años de existencia.
Nuestra riqueza proviene de los agricultores que cultivaron la tierra pródiga bañada por manantiales de aguas termales; de los ganaderos y avicultores que domesticaron las especies animales para proveer de alimento; de los grandes y pequeños comerciantes que hicieron posible la grandeza de la fiesta de fiestas, la Feria Nacional de San Marcos.
Esos hombres y mujeres que nos precedieron tuvieron valores y tradiciones que terminaron de forjar el carácter y el estilo de los aguascalentenses. Sus voces aún se escuchan en el surco del campo, en el gemir matutino de los ranchos, en la oferta gritona de los marchantes en los tianguis y en el repique de las campanas de las iglesias.
No podemos dejar de mencionar a los trabajadores de la industria harinera, la textil, la del bordado, que se sumaron a quienes hacían gala de su diligencia en los oficios menores que florecieron por doquier, y que con su sencillez e ingenio crearon las maravillosas artesanías que enorgullecen a nuestra entidad.
Ejemplo de nuestra longeva prosperidad económica son las numerosas casonas, iglesias, conventos y haciendas construidas a lo largo de los once municipios del estado, las cuales representan parte de nuestro tesoro cultural y nuestro patrimonio arquitectónico. Nuestra geografía cuenta además con la belleza natural de sus ocasos siempre distintos, de sus manantiales de aguas termales y de los paisajes retadores de la Sierra Fría.
Aguascalientes tiene una visión esperanzadora que se ha construido sobre la base firme de su pasado; vive su presente con los afanes de su gente laboriosa, y se proyecta hacia un futuro promisorio.
Esto es lo que somos: un pueblo que camina por senderos de historia para ofrecer a sus visitantes lo mejor de sí. Nuestros visitantes se sienten a gusto en esta tierra, pues su estancia es para nosotros una distinción.
¡Sean bienvenidos a Aguascalientes!